Una ruptura. La pérdida de un ser querido. Un accidente. Un logro inesperado. Todos hemos vivido algún momento que, en cierta forma, nos hizo sentir que ya no éramos exactamente los mismos de antes. Pero ¿tiene esto respaldo científico? ¿Puede la personalidad cambiar a raíz de los eventos que vivimos?
La respuesta es sí. Y la ciencia empieza a explicar cómo.
La personalidad no es una roca, es un río
Durante mucho tiempo, la psicología consideró los rasgos de personalidad como estructuras relativamente fijas en la edad adulta. Hoy sabemos que, aunque hay una base estable, la personalidad muestra plasticidad a lo largo de toda la vida. Los Cinco Grandes rasgos de personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, evolucionan con el tiempo, y los eventos vitales parecen tener un papel protagonista en ese cambio.
Un estudio reciente y riguroso arroja luz sobre esta cuestión de forma reveladora. Con una muestra de más de 5.500 personas de entre 16 y 95 años, los investigadores analizaron si las percepciones subjetivas de cambio personal, cómo cree cada uno que le afectó un evento, se correspondían con cambios reales y medidos en la personalidad a lo largo de 12 años. Los resultados son llamativos:
• El 63% de los participantes consideraba que algún evento vital había cambiado su personalidad en la última década.
• Ese cambio percibido coincidió de manera significativa con las trayectorias reales de personalidad medidas antes y después del evento.
• Los eventos más citados como detonantes de cambio fueron los problemas de salud y la pérdida de un ser querido.
• Dos personas que vivieron el mismo evento podían percibir cambios completamente distintos. Lo que nos cambia no es solo lo que vivimos, sino cómo lo vivimos y cómo lo interpretamos.
Para entender mejor todo esto, un grupo de estudiantes del Grado de Psicología, lo han contado en este vídeo. Nombre del grupo Olaia Aizpeolea, Alicia Barrau, Paula Bella, Ian Carnero, Elsa Fernandez y Claudia Galantini
Lo que sentimos que cambió, suele ser lo que cambió de verdad
Quizás lo más relevante de este trabajo es su hallazgo central: la experiencia subjetiva del cambio importa. Cuando alguien siente que un evento le hizo ser más introvertido, más abierto o emocionalmente más inestable, esa percepción no es ilusoria: tiende a reflejarse en mediciones objetivas de personalidad.
Esto tiene implicaciones importantes: en psicología, no siempre basta con medir desde fuera. La vivencia interna de los eventos: qué significan para nosotros, qué creemos que nos hicieron, puede ser tan informativa como cualquier escala estandarizada.
¿Y tú, quién eres hoy gracias a lo que has vivido?
La personalidad no es un destino fijo. Es, en parte, la suma de nuestras experiencias y de cómo las hemos interpretado. Eso no significa que debamos esperar a que un gran acontecimiento nos transforme: significa que somos agentes activos en nuestra propia historia. Prestar atención a cómo vivimos los momentos difíciles o los extraordinariamente positivos, puede ser uno de los caminos más poderosos hacia el autoconocimiento.
«Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, somos la gente que hemos visto morir, somos los libros que nos han mejorado, somos gratamente los otros»
– José Luis Borges –
Vídeo realizado por estudiantes de la asignatura: “Psicología de las diferencias individuales”
Referencias
Roberts, B. W., Luo, J., Briley, D. A., Chow, P. I., Su, R., y Hill, P. L. (2017). A systematic review of personality trait change through intervention. Psychological Bulletin, 143(2), 117-141. https://doi.org/10.1037/bul0000088
Schwaba, T., Denissen, J. J. A., Luhmann, M., Hopwood, C. J., y Bleidorn, W. (2023). Subjective experiences of life events match individual differences in personality development. Journal of Personality and Social Psychology, 125(5), 1136-1156. https://doi.org/10.1037/pspp0000483
Soto, C. J. (2019). How replicable are links between personality traits and consequential life outcomes? The life outcomes of personality replication project. Psychological Science, 30(5), 711-727. https://doi.org/10.1177/0956797619831612
Texto:
Montse Giménez Hernández
Coordinadora del Servicio de Atención Psicológica SAPsi – CUCC.







